Me descalzo y siento la arena deslizarse entre los dedos de mis pies, templada. El aire frío baila con mi piel y provoca un estremecimiento que recorre mi espina dorsal. Siento frío, pero mi cabeza arde. Cientos de voces que no pararán de darle vueltas a todo, destrozando mi calma, distorsionando mi realidad, matándome por dentro. Ideas capaces de cambiar hechos, centradas en hacerme daño, desconfianza, confusión, puzzles mentales que cambian mi forma de ver las cosas.
Estoy en la orilla, lo sé, puedo ver el mar, ¿pero y si no es real? ¿y si mis ojos me engañan?, ¿de qué puedo fiarme si mis instintos y mis sentidos me fallan?.
Tenerlo todo y que tu cabeza te diga que no tienes nada. ¿Es esto lo que uno siente cuando empieza a perder la cordura?
Es esto lo que uno siente cuando se hace filósofo :)
ResponderEliminar